Sobre bienvenidas y adioses

Mi corazón aún está aprendiendo a acostumbrarse a la extraña vida diplomática, hecha de una suma de adiós y bienvenidas. Mis días en el Ecuador –que parecían tantos cuando arribé aquí hace casi un mes– se están agotando, y ahora que debo volver a Tokio me invade una mezcla de tristeza y alegría. Cuando dejé…