Los amores furtivos de las cigarras

Noche de viernes mirando “la lluvia caer sin nada que hacer más que ver llover” como diría aquel viejo libro infantil. Del mismo modo que yo, los vecinos se han lanzado a sus ventanas a contemplar el espectáculo, tan corriente y a la vez tan extraordinario. Esas nubes condensadas llorando encima de nosotros. Los del…

A mis hijas les regalo una amistad

Esta mañana me desperté, pero como diría Silvio Rodríguez “en el sitio en que estaba dormida, no encontré mi corazón”. Todo lo demás estaba perfectamente en su lugar de siempre. La cabeza sobre los hombros, como se acostumbra; las piernas con sus pies al final de cuerpo, las manos, los codos ásperos, el vientre aún…