Mi futurista vida japonesa

Esta simpática máquina en casa de Los Supersónicos guarda mucho parecido con la pantalla táctil para escoger la comida en algunos restaurantes de Tokyo

En 2012 se cumplen 50 años desde que se creó la serie de dibujos animados Los Jetsons (Los Supersónicos, en español) y faltan exactamente 50 años para llegar a 2062, la época en la que se supone que vivía esta simpática familia en la futurista ciudad de “Orbit”.

Desde que me mudé a Japón, siempre digo que vivo en el futuro, no solo por la diferencia horaria con el Ecuador, sino, y sobre todo, por lo mucho que mi vida se está comenzando a parecer con la de Los Supersónicos.

Ahora que ya tengo mi propio apartamento aquí, estoy familiarizándome cada vez más con las múltiples tecnologías para la vida diaria que los japoneses han inventado. Así, Tokyo en 2012 se me presenta cada vez más semejante a Orbit City en 2062.

Aunque aquí las casas no se suspenden en el aire, como las de Los Supersónicos, al menos su interior guarda muchas similitudes. En la cocina, por ejemplo, la máquina de lavar los platos nos habla cada vez que la abrimos; por supuesto, casi nunca entendemos lo que dice.

Al igual que esta máquina para hacer pan muchos electrodomésticos no tienen nada escrito en inglés. Conviene tener un amigo japonés que te ayude a traducir las instrucciones, la primera vez.

Las hornillas de la cocina pueden apagarse automáticamente cuando consideran que la comida de alguna olla en particular ya está lista. No sé cómo lo hacen, pero siempre que el agua empieza a hervir o que el arroz llega a su punto, lo adivinan y se apagan.

Junto con la arrocera, la máquina para hacer pan es otra favorita en las cocinas japonesas. La que tenemos en casa puede hacer cualquier tipo de pan en pocas horas. Basta colocar los ingredientes en su interior, presionar unos cuantos botones e irse a dormir. Al día siguiente, toda la cocina amanece con aroma de pan caliente.

El manual de funcionamiento de todos los aparatos electrónicos de nuestra casa. Algún día lo leeremos.

Al objeto negro que habita en nuestra sala de estar sería injusto llamarlo televisión, pues entre las cosas que es capaz de hacer, transmitir canales de televisión es la más trivial de todas. Está conectada permanentemente a internet y tiene al menos tres diferentes servicios de programación vía Web. Con ella, se acabaron las disputas por el control remoto, pues es posible operarla con cualquier smartphone. Su tecnología HD es tan moderna que da tristeza ver programas antiguos, pues todos los errores de iluminación, escenografía o maquillaje quedan totalmente expuestos. Contradictoriamente, nada parece real cuando se tienen una televisión tan realista.

El panel de control de nuestro inodoro. Creo que algunos de los botones aquí no requieren de traducción.

Sin embargo, la obra maestra de los ingenieros en tecnología para el hogar, la pieza más finamente concebida es, sin duda, el retrete. Han pasado dos semanas desde que nos mudamos y todavía no descubro cómo funcionan todos los 18 botones que conforman su panel de control; un panel que permite, entre otras cosas, determinar la temperatura del agua y la del asiento, así como la cantidad de agua y la frecuencia de cada descarga. En suma, los retretes japoneses (además de hacer todo lo que los lectores ya podrán concluir mirando la fotografía) hacen su trabajo por sí solos, desde abrir y cerrar la tapa, hasta poner música o el sonido de una cascada para complacer a aquellos usuarios que no les gusta el silencio.

Fuera de casa, la tecnología habita cada esquina. Muchos restaurante, por ejemplo, en lugar de meseros tienen una pantalla táctil en cada mesa, donde el usuario decide su comida y la ordena. En otros casos, existe una máquina con fotografías de los platos y una ranura para insertar el valor correspondiente a cada uno. Las puertas de los taxis se abren y cierran automáticamente y todos están equipados con los más modernos GPS.

Una tarjeta recargable es el pasaporte con el que se puede viajar en cualquier metro, tren o autobús a lo largo de la ciudad y aunque es solo una simple tarjeta de transporte, sirve también para pagar la cuenta en el supermercado. De hecho, los usuarios más modernos ni siquiera requieren de tarjeta, pueden programar su teléfono inteligente para hacer el mismo trabajo, e incluso para ordenar la lista de compras al supermercado y solicitar que ésta sea enviada a cualquier dirección.

Mientras Los Supersónicos tenían a Robotina, los japoneses tienen la iRobot, una aspiradora ultra inteligente. Aunque no es tan divertida como Robotina, la iRobot casi la iguala en sus funciones

Vuelvo a pensar en Los Supersónicos y no puedo evitar sentir que vivo en Orbit City. Y aunque aún falta mucho para tener una Robotina en casa (la sirvienta de la familia, cuyo nombre original era Rosey) al menos es posible poseer una iRobot, la más moderna versión de aspiradora automática: un disco negro que pasa el día recorriendo el apartamento y deshaciéndose de la basura sin incomodar ni requerir indicaciones sobre lo que tiene que hacer. No me cabe duda de que la iRobot de 2012 es el ancestro de la Robotina que nos espera en 2062.

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3 comentarios en “Mi futurista vida japonesa

  1. sandrita, gusto en saludarla y gracias a tu papa que me ha compartido tan interesante escrito de tus vivencias en japon. Ojalá pueda seguir deleitándome de los avances tecnológicos. y muchas Felicidades a los dos.

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