Correspondencia perruna I

Querida Ema,

Te escribo desde Japón donde vine a parar después de la última vez que nos vimos. Soy muy feliz aquí; sin embargo siempre te recuerdo, y hoy particularmente, pues luego de un caluroso verano, el otoño está tomando posesión de la ciudad y el clima se parece más con el de ese Quito que compartíamos juntas. El frío se está instalando poco a poco y hoy, por primera vez, tuve que ponerme mis botas peludas, y bastó calzármelas para que tu recuerdo me asaltara de inmediato. Mirándolas tan estropeadas como están, recordé tu incansable pasión por destruirlas; y las largas horas que pasaste correteando detrás de ellas.

Te escribo para decirte que te extraño y que te recuerdo en cada calle y cada parque que camino. Siempre me pregunto cómo habría sido tu vida aquí. En Tokio hay muchos perros; sin embargo, del mismo modo que sus dueños, son todos muy correctos y educados, casi nunca ladran y jamás he visto uno caminando sin su correa. No sé si eso te habría gustado, pues eras una perra muy expresiva y, por supuesto, una ferviente opositora de las ataduras. ¿Cómo eres ahora querida Ema, todavía te resistes a las correas, todavía te apasionan las botas peludas?

Sazak, uno los perritos del albergue en Osaka. Está buscando un hogar porque su dueño enfermó y no puede cuidar de él.

Aquí en Japón no hay un solo perro vagabundo (o al menos en estos tres meses no he visto ninguno). Según sé, existen algunos que perdieron sus hogares tras del desastre en Fukushima; pero no sufras por ellos pues, de lo que he podido ver, a los refugios aquí les sobran voluntarios y les faltan residentes (leer actualización)

En Osaka, por ejemplo, hay un albergue que tiene tan solo 6 perros y -a diferencia de ti- ninguno de ellos nació en la calle, son todos animales bien cuidados que, en la mayoría de los casos, se quedaron solos pues su dueños fallecieron.

Te confieso que he pensado en adoptar uno; sin embargo, no sé si mi corazón esté listo. Mi compromiso emocional contigo fue tan profundo cuanto el vacío que quedó tras decirte adiós.

Lo irónico es que al llegar aquí descubrí que hay muchos edificios que aceptan mascotas (incluyendo el mío) Créeme que consideré invitarte a venir; no obstante, cuando recibí las fotografías de tu nueva familia con todos ustedes tan felices juntos, comprendí que no podía pedirles tal cosa.

El perrito Shiba es una de las razas más tradicionales en Japón, los hay en blancos y cafés.

Sin embargo, yo no te he olvidado, te veo en los rostro de todos los perros que me saludan en la calle, sobre todo en el del refinado Shiba, que parece una versión aristocrática de ti.

El dulce rostro de un Shiba puede hacer que hasta los más tímidos japoneses se animen a mantener una charla en la calle. Pero no creas que miento si digo que yo cambiaría cualquier perro con pedigrí por tenerte a mi lado.

Querida amiga, espero que tu corazón aún guarde algún recuerdo mío y que un día podamos reunirnos nuevamente, al menos para una breve correteada por el parque, quien sabe y yo lleve puestas estas mismas botas peludas. Mientras tanto, yo continuaré recorriendo las calles de Tokyo con tu ausencia haciéndome diaria compañía.

Desde el otro lado del planeta te envío un abrazo cargado de nostalgia.
Tu amiga que te quiere y te recuerda siempre,

Sandra

Clic aquí para leer Correspondencia Perruna II

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5 comentarios en “Correspondencia perruna I

  1. Que hermosa carta amiga, bueno… tú siempre fuiste buena para las cartas jejeje.
    Es increíble como llegamos a apasionarnos tanto por estas criaturas peludas que nos vienen a cambiar la vida…
    Un abrazo grandote!

    • Gracias amiga querida, y gracias por leer el blog. En diciembre estaré en Ecuador y con certeza iré a visitar a mi perrita y ojalá que también te dejes ver aunque sea un rato 😉

    • Obrigada querida Stella. Estamos muito felizes aqui, só que a saudade é sempre uma companheira nesta vida cigana, ne? Um abraço grande para vocês e tomará que possa vê-los quando estiver ai em dezembro.

  2. Sandrita querida sigue cultivando tu pluma y tu sensibilidad a flor de piel. Qué refrescante es leerte en medio de tanta politica y temas frios que abundan en los medios tradicionales. cuando vengas asomaaaraaste!!! yafff a de ser horita que esos zapatitos gitanos paren en mi nido! jajaja. beso amiga

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