Durante este fin de semana, cuando en las tiendas y restaurantes de Roma las personas nos preguntaban “de dónde son?”, las chicas y yo nos reíamos y pasábamos a explicarles la complicada ecuación: yo soy de Ecuador, pero vivo en Suiza; ella es japonesa, y vive en Singapur; ella es española pero vive en Japón, y ella es brasileña y vive en Egipto.
Hoy me marcho pensando en que aquello es exactamente lo que más valoro de mis amigas. Teresa dejó su natal Andalucía y llegó hasta Japón gracias a su propio y arduo trabajo, Toko se forjó una carrera en un ambiente hostil y ahora tiene una alta posición en una compañía internacional, mientras que Yukie asumió con valentía el reto de ser una diplomática mujer en un país sumamente conservador, a donde hay quieres estarían reticentes a ir. Todas han alcanzado posiciones que en otros tiempos serían impensables para una mujer, todas han superado desafíos que en el pasado estarían reservados solo para hombres, y todas han llegado tan lejos como han querido, sin necesidad de tener para ello un anillo en el dedo, o una mano masculina que las sostenga a la hora de dar el próximo paso.
Al comparar nuestra historia con la serie, yo sería el personaje que escribe y me siento orgullosa de poder escribir su historia. Me gusta, de vez en cuando, poder hablar de esmaltes de uñas y recetas de cocina con ellas, pero me gusta sobre todo tenerlas para debatir nuestra visión del mundo, repasar nuestros retos como mujeres y compartir nuestras metas y proyectos de futuro. Soy feliz de tener esas mujeres poderosas en mi vida y soy feliz de estar ahí para continuar escribiendo la reseña de sus muchos triunfos.
¡Enhorabuena amigas y hasta el próximo encuentro!





